Después de dos años de pandemia, de planes aplazados y de intentar conseguir el visado, en enero de 2022 volé por fin hacia Australia.

Cómo todo aquel que viaja, salí buscando algo que pensaba que quedándome nunca encontraría.

Quería apartarme del rumbo al que me sentía abocado si me quedaba. En ese nuevo camino tenía muchas cuentas pendientes conmigo mismo y con la persona que quería llegar a ser.

Durante aquel proceso aprendí muchas cosas. Algunas llegaron por los lugares que conocí; otras, por lo que apareció dentro de mí cuando todo lo conocido quedó lejos.

El punto de partida

¿Por qué decidí irme y por qué Australia?

Buscaba dos cosas muy concretas: aprender inglés y vivir en un lugar con buen clima.

Después de mi etapa en Austria tenía claro que quería sol y unas temperaturas parecidas a las de España. Irlanda, Inglaterra o Canadá dejaron de encajar. Entre Estados Unidos y Australia, la segunda opción terminó imponiéndose: el destino estaba claro.

Mapa del mundo con Australia en el extremo oriental
Del plan al viaje A veces el destino se decide con criterios prácticos. Todo lo demás empieza a revelarse cuando llegas.

Aterrizar en Brisbane

La novedad y los primeros trámites

Durante los primeros días estaba en un estado de asombro. No terminaba de creerme que estuviese allí y casi todo me fascinaba.

Había reservado un hostal para diez días. Los primeros pasos fueron explorar la ciudad y encontrar una habitación, pero enseguida apareció una lista de gestiones que no podía posponer.

01

Cuenta bancaria

Abrí una cuenta en CommBank para poder trabajar y pagar sin las comisiones de mi tarjeta española.

02

Teléfono

Conseguí una SIM de Optus: necesitaba un número australiano y conexión para moverme y hacer trámites.

03

Transporte

Compré una Go Card para desplazarme por Brisbane y por el sureste de Queensland.

04

Documentación

Solicité el Tax File Number, necesario para formalizar muchos trabajos en Australia.

Víctor limpiando el mobiliario de un yate durante su etapa en Australia
Frotando bien la tela.

Un trabajo de cleaner en un yate

Los trámites fueron resolviéndose durante las primeras semanas. No todo fue inmediato. Uno de los primeros trabajos que conseguí —y que mantuve bastante tiempo— fue como cleaner en un yate.

Empezar desde abajo, sin dominar todavía el idioma y sin saber cómo funcionaban muchas cosas, me obligó a convivir con una versión de mí menos segura de la que conocía.

Lo que no se ve al llegar

La soledad y todo lo que viaja contigo

Llegué a finales de enero, pero no tuve una conversación amistosa de verdad hasta mediados de marzo, cuando empecé en la escuela de inglés y salí a comer con un chico alemán y otro francés.

Había tenido contacto con personas en el trabajo y en el piso compartido, pero con muchas apenas podía comunicarme y las sentía distantes.

Con la excusa de no acomodarme hablando español, tampoco tomé la iniciativa de conocer a gente latina. Mi tendencia, como ya me había ocurrido en otros momentos de mi vida, fue aislarme.

Vídeo · Bitácora de la conducta humanaUn resumen de mi etapa en AustraliaVer en YouTube ↗

Cuando te vas fuera, la mochila del pasado también viaja contigo. De ti depende abrirla e ir sacando el peso que llevas tiempo cargando.

Tomar conciencia de esa tendencia y trabajarla fue parte del viaje. Hay cosas que te acompañan allí donde vas, aunque cambien el paisaje, el idioma y las personas que tienes alrededor.

Los momentos difíciles aumentaron mi sensibilidad hacia lo que sentía dentro de mí y también hacia los demás. Aprendí a mirar las situaciones desde enfoques diferentes.

Subir vídeos a YouTube y escribir cada semana en un diario me ayudó a dar salida a lo que estaba viviendo. Muy probablemente, esas dos cosas han contribuido a que hoy puedas leer este artículo y a que haya creado la guía que utilizo para acompañar a personas que viven fuera.

Víctor junto a tres compañeros durante una jornada de lluvia en Australia
Australia, 2022 Los buenos momentos fueron llegando cuando empecé a abrirme a planes, trabajos y personas que no había imaginado.

Cuando algo empieza a moverse

Los buenos momentos llegan

Todo mejoró cuando empecé en la escuela de inglés y conocí a otras personas. Pero lo que cambió radicalmente mi situación fue mi propia actitud.

Empecé a fluir más con lo que ocurría y a no descartar los planes de antemano. Dije que sí a conocer gente, a disfrutar del tiempo a solas, a recoger fresas en el campo y a viajar por otras ciudades.

Muchas situaciones nuevas me enfrentaron a partes de mí con las que no había convivido, a miedos e inseguridades que no conocía.

Un trabajo en el que te exprimen, una mala convivencia, sentirte rechazado por un grupo o no lograr integrarte pueden tumbarte. Hacerte cargo de lo que sientes, en lugar de evitarlo, ayuda a empezar a salir de ahí.

Víctor trabajando en una plantación durante su viaje por Australia
Aceptar nuevos planes Recoger fresas fue una de esas experiencias que no formaban parte del itinerario inicial.

Lo que me sostuvo

Hábitos sencillos para viajar solo

Tanto en los peores como en los mejores momentos hubo hábitos que fui construyendo y que hoy forman parte de la persona que soy. No eran soluciones rebuscadas.

El ejercicio físico, alimentarme bien, caminar por la ciudad sin mirar el móvil, escribir, grabar vídeos y mantener un contacto regular con la gente que quería en España me dieron una gran estabilidad emocional.

MovimientoAlimentaciónPresenciaEscrituraVínculos

Mi experiencia no es la tuya, pero en la esencia no somos tan diferentes.

Según cómo seas, lo que vayas a hacer y las personas de las que te rodees, tu viaje se parecerá poco al mío. Sin embargo, como seres humanos compartimos sentimientos y dinámicas que se repiten. Cada persona las expresa y responde a ellas de una forma distinta, pero muchas necesidades de base son comunes.

Si quieres comprender mejor qué ocurre dentro de nosotros cuando salimos de nuestro entorno, puedes leer la historia detrás de Vivir Fuera o empezar por la guía sobre cómo adaptarse a vivir en otro país.

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Psicología para expatriados

Vivir fuera también puede mover cosas por dentro.

Si la adaptación está siendo más difícil de lo que esperabas, podemos explorar qué necesitas en este momento.

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